martes, 7 de marzo de 2017

Enamorados a primera vista





EL GRUPO DE TITIRITEROS DEL TEATRO SAN MARTÍN
SE LUCE EN UNA PUESTA DE EXPRESIVIDAD ROTUNDA

Los clásicos tienen esa fascinación de poder volver una y otra vez a sus páginas, sin perder el sabor de sus textos. Si bien no existe la sorpresa, las diferentes maneras de contar una buena historia recapturan el asombro del espectador. Tal es el caso de Romeo y Julieta, del imbatible William Shakespeare, en la versión para títeres de guante, adaptada y dirigida por Ariadna Bufano e interpretada por el Grupo de titiriteros del Teatro San Martín. Claramente, abordar con esta técnica el relato de los enamorados de Verona, atravesados por el odio familiar entre los Montesco y Capuleto, es todo un desafío tanto para sostener el desarrollo de las acciones dramáticas, como para el discurrir de los largos y líricos parlamentos. Paralelamente, se suma una puesta en escena armada no precisamente en un pequeño retablo, sino en un gran escenario como lo es el Regio. Un poco a modo de homenaje al propio Ariel Bufano, quien formado con su maestro Javier Villafañe, fue un poco más allá del espectáculo ambulante para atreverse con los títeres en los grandes teatros, la puesta sigue esa línea transgresora de trabajo. Incluye además, Maese Trujamán, presentador respetuoso tanto con el público como con los intérpretes, y muy a tono a la hora de introducir y cerrar la tragedia.

Títeres con historia:
Con el diseño de Maydée Arigós, aquellas figuras que animaron la misma historia, con la impronta de Tito Loréfice (2003/ 2006) –intérprete excelso en la trayectoria del Grupo–, regresan a contarla bajo formas pretéritas, y producen una experiencia muy poderosa en el espectador. Por un lado, porque –restauración mediante– reviven y evocan la idea de que el títere nunca muere. Por el otro, porque se resignifican a través de nuevos herederos de la estética.
Ariadna Bufano elabora una adaptación preciosista. Para empezar, el espacio escénico está despojado de escenografía, por lo cual, la función en los modos de iluminación y música, es estrictamente relevante para narrar. El juego corporal de los intérpretes es muy importante y atractivo, ellos forman los diferentes retablos con sus cuerpos arropados y encapuchados de negro. Hay unidad entre títere y titiritero. Éste le presta su corporalidad no sólo para la técnica elegida: las manos de los intérpretes cubren el rostro de Romeo, cuando llora a su amada, o simplemente se ahuecan para que Julieta duerma un sueño eterno. La luz puede mostrar el rostro del manipulador (que sufre o ríe tanto como el personaje que articula), sin competencias entre uno y otro, rasgo que le otorga a los personajes una expresividad concluyente. Así, las emociones de los frágiles amantes se disparan más allá de las palabras y acciones, entre un vestuario de época y el valor simbólico de sus cabellos rojos y azules. 
► Carlos Furman

La versión hace su anclaje en la pasión de los jóvenes y la extiende al espectador por sobre los protagonistas, de modo de identificarse en Romeos y Julietas actuales, en el intento de vivir sus sentimientos, sin la mediación de los mandatos adultos ni mucho menos las prohibiciones, que sólo logran apurar los tiempos y desatar tragedias. Nadie sabe hasta dónde hubieran llegado estos encendidos corazones, si Montescos y Capuletos no hubieran interferido. Romeo hubiera sucumbido ante otro ‘amor a primera vista’, como lo fue por Julieta, olvidando al instante su gusto por Rosalinda? Y la enamorada niña, a punto de cumplir los 14, tocada por el mismo repentino amor, hubiera buscado la prestancia y solidez de algún otro Paris? Sólo sabemos y Shakespeare lo expresa maravillosamente en la obra, que al deseo hay que otorgarle la libertad de fluir. 
El final de esta historia, que no pasa por alto casi ninguna escena de la original, donde muchos de los titiriteros encarnan a un mismo personaje con igual solvencia, es contundentemente poético y deja en la platea, la huella de un Grupo que está cumpliendo 40 años en la escena. Orientada para espectadores a partir de los 8 años, que pueden encontrar deliciosos diálogos y la diversidad de los perfiles shakespearianos, que tienen además, la valiosa oportunidad de explorar el autor inglés desde el teatro, para luego bucear las páginas del libro. ⧫

Opinión: muy buena
GRUPO DE TITIRITEROS DEL TEATRO SAN MARTÍN
Maese Trujamán/ Esteban Quintana 
Julietas/ Lorena Azconovieta• Myrna Cabrera• Julia Ibarra• Leticia Yebra• Olavia Paz Campos
Romeos/ Victoriano Alonso• Esteban Quintana• Emmnanuel Abbuzzese •Ivo Siffredi
Amas/ Julia Ibarra•Lorena Azconovieta• Leticia Yebra• Myrna Cabrera
Madres Capuleto/ Leticia Yebra• Olavia Paz Campos•Julia Ibarra
Benvolios/ Emmnanuel Abbuzzese• Victoriano Alonso
Mercuccio/ Ivo Siffredi
Teobaldo/ Esteban Quintana
Fray Lorenzo/ Mariano Pichetto
Padre Capuleto y Fray Juan/ Mariano del Pozzo
Baltazar/ Esteban Quintana
Sirviente/ Myrna Cabrera
Paris/ Mariano Pichetto
Coordinación de producción/ Galo Ontivero
Asistencia de dirección/ Mariana Díaz•Ana Ortiz
Musicalización: Esteban Quintana•Ariadna Bufano
Iluminación/ Adelaida Mangani
Diseño de títeres/ Maydée Arigós
Fotografía/ Carlos Furman
Dirección/ Ariadna Bufano
Dirección artística/ Adelaida Mangani
Hasta el 8 de marzo, todos los miércoles a las 20 h
Teatro Regio (Av. Córdoba 6056)