viernes, 3 de noviembre de 2023

SIN CHANCE PARA AMAR



Primera escena: Amanda (Lorena Szekely), la querida de Camilo (José Manuel Espeche), se ahoga en una insoportable soledad. Su figura voluptuosa se hunde en un sillón confortable, mientras su mente se ha mudado de lugar. 
Sobre el texto de Armando Discépolo, Patricia Zangaro realiza un trabajo dramatúrgico exquisito, que retrata a la mujer de la Buenos Aires de los duros y pobres años 30, penetrando en el trazo grueso del autor a lo largo de los cuadros del melodrama. Sin embargo, omite el último, otorgando un permiso a la protagonista para mirarse y acaso defenderse de un sistema social y cultural que la cancela.
Bajo la dirección de Teresa Sarrail, toda la acción dramática se desenvuelve en un mismo espacio escénico, con un recurso disruptivo sumamente interesante, donde actores y actrices vienen de un lugar y vuelven a él para vestir y descolgar sus personajes, entre la voz en off de un locutor que señala las didascalias; operaciones éstas inteligentes, que quiebran el clima melodramático, asfixiante.
En la puesta, bien ambientada desde el vestuario, la iluminación, escenografía y música, se lucen las actuaciones del universo femenino -mujeres que habitan la sombra del hombre-. En especial, se destaca la labor de Lorena Szekely, en el rol protagónico -en la apuesta pasional por Eduardo (Mario Petrosini), en el repliegue valiente ante la cobardía del "amado", en la ternura por Alicia, su hermana-, interpretado con la desmesura emocional requerida. También, la convincente composición de Jesica Álvarez, la conciencia de Amanda, que la transparenta desde una elocuente gestualidad. Incorporar este personaje es una sutileza de Zangaro. Se subraya además, la interpretación de Liliana Lavalle, la madre despiadada que somete a su hija, en pos del bienestar económico familiar.
Todos los personajes están atrapados por la subsistencia, el dinero impera y no deja chance para el amor.
Últimas funciones del idilio de estos amantes, contado por Discépolo en una época donde la sociedad no podía espejarse, un texto que hoy nos habilita a interpelarlo desde una lectura aguda de género. 
Por Patricia Lanatta

Duración/
75 minutos
Funciones/
Domingos, 20:30 h /Hasta el 12 de noviembre/
Patio de Actores
Lerma 568
Entradas/