jueves, 18 de mayo de 2023

CONVIVIR CON LA DIFERENCIA: TODA UNA ELECCIÓN


Siempre es grato el regreso a la escena de buenos textos, que decantan en el espectador por su metáfora, que a la vez, entusiasman a Compañías para interpretarlos en nuevas versiones, y esa multiplicación es justamente lo gustoso del asunto. Tal es el caso de Greta y Gaspar (amor difícil si lo hay), de la reconocida docente, titiritera, dramaturga y directora Ana Alvarado. Una mirada sobre el texto nos devuelve aquella relación entre dos adolescentes: Gaspar, un gato músico e introvertido, y Greta, una ratona intelectual y preocupada por la sociedad. Pocos se atreven a pensar en un vínculo amoroso entre ellos, sin embargo, la autora sí construyó la historia, compleja –como señala el propio título–, pero no imposible. Su estreno teatral fue en 2008, en el teatro de la Ribera, interpretada por el Grupo de titiriteros del Teatro San Martín. Hoy, los protagonistas recalan en el Centro Cultural de la Cooperación, animados por la Compañía Bigote de Monigote, en una puesta con una vuelta de tuerca interesante para las infancias.
En la Sala Osvaldo Pugliese, de estructura más relajada, donde sillas y mesas conforman la platea, Blanca VegaFernando Martín Suárez nos cuentan sobre un solo retablo, con títeres de mesa, el encuentro extraordinario entre Greta y Gaspar. El felino, torpe y sentimental –su cola nos avisa que es capaz de hacer algo distinto–, busca aprender a cazar ratones. Claramente, debe mantener su statu quo en la casa que habita –coqueta y confortable–. Ella es la líder de Ratópolis y, como tal, conduce y defiende con astucia, su comuna: un grupo de ratones, graciosos y veloces. Su construcción fortalece este último rasgo, con ruedas en sus extremidades inferiores que facilitan la fuga. 
Gaspar, muy dispuesto a ser un cazador eficiente, recurre a la Escuela Pinkerton, donde el propio director lo entrena con distintas estrategias (o lo intenta). El lado oscuro del profesor Pinkerton no es tanto su adiestramiento sino la idelogía que subyace en la práctica. Persigue la intolerancia con el otro y aún más, el exterminio de Ratópolis.


La adaptación ahonda en la síntesis y, sin apartarse de la empatía que propone la autora, expresa otra forma de amor entre los protagonistas. Sobre el retablo está todo lo que los personajes necesitan para narrar con sus acciones. Los roles protagónicos son títeres de manipulación directa, con mecanismos que permiten movimientos de cabeza y extremidades superiores, con la soltura conveniente para articularlas. En contraposición, una base sólida es la elegida para las extremidades inferiores, que favorece el apoyo sobre las tablas. El vestuario es colorido y su tejido tiene un papel preponderante y atractivo para la platea a la cual se dirige. Los titiriteros, con manos enguantadas y sombreros, a la vista del público, dan ánima a los actuantes, con un trabajo vocal que los hace convincentes, y otro de manipulación con buen ritmo. La escenografía se sostiene en otro punto rico para la platea: la técnica del pop up con todo su despliegue, que constituye señalamientos con encanto, al servicio del relato; en tanto que la música no ocupa un rol central en la puesta, aparece bajo la forma de una canción amable en el inicio, y luego pone tildes en aquellas escenas donde Gaspar se convierte en héroe.


Se suceden situaciones de lucha entre el felino pícaro y el profesor, cuando el primero comprende que atrapar no necesariamente significa matar al otro. El público sigue el enfrentamiento con gran atención, completamente involucrado en el pacto de ficción. Mientras tanto, los titiriteros componen su relato y conquistan el público, lúdicamente. La puesta hace gala de jugar a como si... La jaula destinada a capturar a la ratona, opera con control remoto, contraseña y reconocimiento facial: imaginería escénica. No veremos dispositivos, en todo caso, la tecnología es la corporalidad de los titiriteros. Aquí reside la poesía de la puesta, en la simplicidad de recursos escénicos y el puro juego: una marca decisiva en el repertorio de la Compañía. 
Esta versión no pinta un amor romántico, pincela el modo respetuoso entre dos diferentes para convivir en armonía. 

👏EMPÁTICA 
     Por Patricia Lanatta

➤ DOMINGOS DE MAYO Y JUNIO, 16 h.
➤ Centro Cultural de la Cooperación 
(Av. Corrientes 1543)
Entradas👇

Greta y Gaspar (amor difícil si lo hay)
    Autoría/ Ana Alvarado
    Adaptación/ Fernando Martín Suárez
    Intérpretes/ Blanca Vega, 
                            Fernando Martín Suárez
    Escenografía/ Blanca Vega
    Diseño, realización de títeres, vestuario,    
    Utilería/ Andrea Sirota
    Música original/ Ariel Leira
    Fotografía/ Sebastián Ochoa, 
                       Gustavo Glusman
    Asistencia técnica/ Araceli Mariel Arreche
    Dirección general/ Fernando Martín Suárez
    Compañia Bigote de Monigote
    Sugerencia/ Desde 4 años