viernes, 1 de octubre de 2021

MUNDO COMPARTIDO


Uno de los acontecimientos más importantes en estos tiempos es que los teatros abren sus puertas con propuestas para todos los públicos. Esta posibilidad de encuentro entre familias y artistas no es un hecho menor. También resulta auspiciosa la opción de sumar un horario matutino de funciones para la niñez. Tal como sucedió en otros momentos en espacios concurridos y dedicados a la platea de las infancias. Ciclo Momusi (Música para niños y niñas), Sala Alberdi, especializada en teatro para las infancias -Dirección General de Enseñanza Artística-, con programaciones en el Cultural San Martín, por citar algunos. En esta sintonía, la Compañía El Bavastel estrena en esta primavera su nuevo espectáculo, con funciones a las 11 de la mañana, y decide además, pasearlo por distintos teatros. 
Abreventana es una invitación a mirar a nuestro alrededor, a ese universo natural que acontece a nuestro lado y que no siempre miramos. Carolina Erlich lidera el Grupo desde hace 27 años, con producciones para chicos y grandes, que le valieron varios premios a lo largo de la siembra. Esta última se dirige a los más pequeños y es ciertamente, toda una especialidad en la estética de la Compañía. Basta mencionar Caminito de hormigas, Popigami, Umpinino, Azul del mar).
A la hora de diseñar la troupe de títeres, la elección es el pequeño formato, que apela a la proximidad hacia el retablo y a la intimidad. Los protagonistas son una variedad de insectos de papel que visibilizan la técnica de origami, en la que habita con deleite el detallismo. La obra recala en títeres de mesa, donde la varilla lleva la delantera, aunque también se suman otros mecanismos francamente interesantes. Así, tres titiriteras se asoman a sus ventanas (retablos) y comienzan su mañana. Habrá mate, lectura y plumereo en cada ventanal, uno al lado del otro. De pronto, todo un mundo emergerá. 


Abreventana no cuenta una historia, propone un formato diferente. En cada 'ventanario' suceden coqueteos, conflictos mínimos de supervivencia, sorpresas, estrategias para ganarse el pan, y también, como nos pasa a nosotros, la necesidad de un otro para jugar. Una lombriz intenta una y otra vez, trepar por un marco, se mete entre tallos y busca a un par. Las mariposas aletean. Dos llegan a besarse... Sin embargo, este elenco empático de bichitos también debe sobrevivir. Una araña teje su tela, aunque la treta en este caso, no la beneficia y deberá volver a trabajar. Una hilera de hormigas (de mecanismo impecable) marca la ruta constante y prolija de ese gran insecto obrero (si los hay). Descienden sigilosas, por una  pared (a través de una cinta) y se refugian en su escondite. Insisto, logrado recurso.
A veces, la manipulación para la protagonista "lombriz" lleva dos varillas, una en cada extremo de su cuerpo. Para otros protagonistas la varilla se bifurca en dos brazos, otorgando  mayor soltura a la acción dramática. Las tres titiriteras, puntillistas en su quehacer, hacen toda la tarea. Por momentos, giran sobre sí y, a su turno, articulan los personajes en un retablo. Un simple masajeador de cabeza puede ser un recurso sorprendente, en especial, cuando algunas moscas batallan sobre una exquisita torta. Un duelo por la conquista de alguna miga restante, impone suspenso. Una mariquita (vaquita de San Antonio) simplemente reposa sobre una hoja, a la espera de un humano. Tal vez, para aportarle buenas noticias.


La música es un gran procedimiento, donde el acontecimiento descansa y despierta. Hay percusión y cuerdas, y una nota de la melodía parece repetirse cuando el ciclo en alguno de los protagonistas, vuelve a iniciar. No hay palabras que relaten esta belleza; el Bavastel, con toda su experienciatoma el riesgo de la pantomima, aunque en algunos momentos, da paso a un lenguaje de breves sonidos para estas miniaturas. Subrayo: muy bien articulados desde las voces de las titiriteras. Hay guiños actorales también para la platea. De a ratos, una mirada entabla cierta complicidad para acompañar la peripecia.  
Cuando el día acaba, definitivamente no hay dudas. Existe un mundo compartido para mirar y cuidar. De eso se trata. 

👏 ARMONIOSA
      Por Patricia Lanatta

  Idea, realización e interpretación/ Viviana Aronna, Mirna Cabrera, Carolina Erlich 
  Diseño y realización de "ventanarios"/ Raúl Farías
  Diseño y realización de arte y objetos/ Gerardo Porión
  Diseño de mecanismos escenográficos y técnicos/ Carolina Erlich
  Origami/ Laura Argentina Romero - Ciclando en Papel
  Música original/ Paula Vargas
  Fotografía/ Nahuel Berger
  Dramaturgia y producción ejecutiva/ Carolina Erlich
  Producción General/ Grupo El Bavastel
  Dirección/ V. Aronno, Mirna Cabrera, C. Erlich
           
📌 Funciones 👇
Domingos 3, 24 y 31 de octubre, 11 h.
Fandango Teatro
Luis Viale 108 (CABA)
 
Sábado 6 de noviembre, 17 h.
Festival Mundo Títere - Centro Cultural Espacios
Witcomb 2623 (Villa Ballester)

Sábado 13 de noviembre, 17 h.
Teatro Calderón (Av. Donato Álvarez 524 (CABA)

Domingo 14 de noviembre, 11 h.
La Casa del Viento 
Picheuta 1411 (CABA)

jueves, 12 de agosto de 2021

AMORES OTROS

Tan simple como su título, la obra nos habla de vínculos para andar y desandar caminos. Para crecer. La niña protagonista tiene 10 años, vive posiblemente, en algún lugar de la provincia de Buenos Aires, con su padre, un humilde capataz. Ha perdido a su madre y el campo es su gran patio de juegos. De pronto, llega al establo una vaca que da a luz una ternera. Y la vida de Ana da un vuelco. La versión de Lorena Romanin se construye para actores, titiritera y músico en escena. 
En el mundo de la titiritesca no es un procedimiento sencillo generar una unión poderosa entre un actor, en este caso, actriz (Luciana Grasso) y su nueva compañera de aventuras: un títere de manipulación directa, descubriendo además, a quien lo articula en un mismo plano. Sin embargo, ambas interpretaciones producen un lazo genuino, que captura a la platea de inmediato. La elección de Daniela Fiorentino es apropiada. Su instrumento, sabiamente diseñado (Alejandra Farley), le otorga credibilidad, tanto en la versión ternera –de entera corporabildad– como en la adultez –una cabeza que será completada por el cuerpo de la titiritera–. Cuerpo y mirada están puestos al servicio de Wiwi: uno con otro. Fiorentino pone en esta labor toda su expertise en el género, y lo invisible se hace visible. Es potente la escena entre los terrones de heno, cuando la vaca, asistida por el padre de Ana (Mariano Mandetta), puede parir. La operación es de gran estilización.
Ana y Wiwi se eligen y domestican. Corren entre los pastizales, juegan y pronto se necesitan. Wiwi se hará entender con su pata, golpeando la tierra, con mugidos a descifrar. En esto hay todo un mérito en la voz de quien la anima, para lograrlos, a la hora de alimentarse, pedir mimos a su partener, reclamar ayuda... Los días transcurren entre lo cotidiano y el afecto. Son cuadros que emocionan al espectador.

 
Lorena Romanin, actriz, dramaturga, directora y autora de las destacadas Como si pasara un tren, Todo lo posible, se sumerge con esta obra, en el teatro para la niñez. Decide eliminar la palabra, un recurso ciertamente ingenioso. Las caracterizaciones se componen desde la gestualidad, el vestuario y la música. Esta última marca estados y expresa a los personajes a través del folclore, de su danza, en varios momentos. Jorgelina Vera se luce en la interpretación de la propietaria del campo. Por medio de su baile, zapateo y uso de boleadoras, narra sus pretensiones sobre Wiwi, su ambición de poder. La dirección de actores y la puesta ostenta prolijidad.
Un capítulo aparte merece el diseño y la realización de la escenografía. Desbordante, irrumpe en el espacio del espectador, lo acerca, lo incluye. La naturaleza, rica en juncos y flores, rordea todo el escenario e incluso el fondo. Cuando Ana sale a correr a campo traviesa, el espectador la sigue con su mirada y la acompaña en una vuelta entera. Una gran pantalla nos proyecta el ancho cielo, a veces, azul profundo. Aquí la luz juega fuertemente en su tarea. Las mañanas son diáfanas, cuando Ana ofrece su rostro al sol y calienta sus manos cerca de la salamandra. Hay economía de objetos simbólicos: un carro puede enjaular; una soga puede ser prisión o libertar. 


El espacio teatral se transita sin límites: las amigas se fugan y atraviesan literalmente, la platea. La ganan.
De vuelta a la música. Yacaré Manso ingresa desde el minuto cero a la escena. No obstante, dejamos de verlo. Oímos chacareras, malambos y otros ritmos, a través del rasgueo de la guitarra, del repiquetear del bombo, de su canto. Un trabajo elogiable. En esta línea narrativa, el conflicto llega con sonoridades. Allí se endurece y desanuda: la dueña (¿dueña?) intenta apresar a Wiwi y ese duelo entre ambas es el climax de la historia. A pura acción dramática.  
Amante de los vínculos, la autora de esta versión nos propone esta vez, un amor ligado a la tierra; desliza con sutileza, la gran oportunidad que tiene el hombre para escucharla. Reconfortan obras como ésta, que llegan a las infancias con búsquedas estéticas inteligentes, privilegiando el valor de los lazos que nos humanizan.
El aplauso suena espontáneo, caluroso y agradecido.  

 👏 INTELIGENTE
        Por Patricia Lanatta

  ↴
  Elenco/ Luciana Grasso, Mariano Mandetta, Jorgelina Vera 
 Titiritera/ Daniela Fiorentino
  Músico en Escena/ Yacaré Manso
  Diseño de Escenografía y Vestuario/ Gabriella Gerdelics
  Realización de Escenografía/ Equipo del Centro Cultural San Martín
  Diseño de Vestuario/ Gabriella Gerdelics
  Diseño y Realización de Títeres/ Alejandra Farley
  Diseño de Luces/ Diego Becker
  Música Original/ Yacaré Manso
  Fotografía/ Yamila Nair Williams & Federico Cosso
  Dramaturgia y Dirección/ Lorena Romanin
  Prensa y Difusión/ Romina Pomponio
  Asistencia de Dirección/ Jimena Morrone
  Producción ejecutiva/ R. Pomponio, J. Morrone
         
📌 Funciones 👇
Sábados y domingos de agosto, 17 h.
Septiembre:
sábados 4, 11 y 18
domingos 5 y 19, 17 h.
Centro Cultural General San Martín - Sala A
Sarmiento 1551, CABA
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